

"Nos hemos merecido ganar, se ha hecho justicia. Nos lo hemos trabajado". De esta forma se refería el máximo goleador de la Selección Española y pichichi del Mundial, el asturiano David Villa, al partido de octavos de final que enfrentó en el duelo ibérico a España y Portugal que terminó con “la Roja” clasificada para cuartos de final.
Tras un comienzo dubitativo, el combinado de Vicente Del Bosque confirmó su inercia positiva y sacó adelante un partido ante el único conjunto que llegaba a la contienda con su portería a cero tras los tres primeros envites disputados con cero en su portería. El Guaje, quién si no, fue el culpable del cerrojo roto de Eduardo, guardameta luso que dio sobradas muestras de su imbatibilidad hasta la fecha y que durante los 90 minutos del choque, salvó numerosas ocasiones de gol de mucho peligro a favor de los españoles.
"Portugal se ha cerrado, porque además tiene grandes defensas, especialmente sus dos centrales. Nosotros hemos hecho nuestro juego, lo que teníamos que hacer. Sabíamos que teníamos que ser pacientes y que llegarían las ocasiones. Confiamos mucho en nosotros mismos".
El “7” de España lanzaba un mensaje de fe, mas sin abandonar nunca la prudencia y humildad en el trabajo. Con respecto a Paraguay, próximo rival de España con quien dirimir el pase a semifinales el próximo sábado a las 20.30h, David Villa declaró que "ahora hay que ir paso a paso; esto es un Mundial, hay que ir con mucho cuidado".
En el plano personal, el de Tuilla eleva ya a 41 los tantos logrados con la elástica nacional y se sitúa a tan sólo 3 de Raúl, actual máximo goleador de la historia de la Selección Española.
En el presente Mundial y con cuatro tantos conseguidos en cuatro partidos, se pone a la cabeza de los máximos anotadores del torneo, empatado en este apartado con Vittek e Higuaín. Sin embargo, el Guaje no abandona el principio de solidaridad de conjunto que le ha llevado hasta lugar que actualmente ocupa: “Me alegra mucho marcar goles porque es mi trabajo, pero tengo muy claro que esa alegría no sería tal si no sirvieran para el éxito del grupo; la clave de todo son los objetivos colectivos, sin ellos, los logros individuales no sirven para nada”.







